Los factores que hacen que la historia de los New Orleans Privateers del argentino Erik Thomas sea una de película son muchos: el equipo en el que nadie confiaba, los jugadores que nadie quería, la universidad devastada por el Huracán Katrina que tenía decidido descender a sus equipos deportivos desde la División I directamente hasta la III, entre otros.
En su momento, cuando Erik Thomas, Tevin Broyles, Nate Frye y Christavious Gill, los veteranos de este equipo, analizaron sus opciones dentro de la NCAA no tuvieron mucho que analizar. Los cuatro, ahora héroes de los Privateers, tuvieron algo en común: solo tenían una oferta de la máxima categoría de la NCAA, la de la Universidad de New Orleans.
Una universidad que venía de ser vapuleada por el Huracán Katrina, que había quedado sumamente endeudada y que tenía decidido por cuestiones presupuestarios, de logística y demás, bajar a sus equipos deportivos directamente a División III. Desde 2009 hasta 2012, este programa navegó en la indecisión entre descender a División III o II. Finalmente en 2012 decidieron quedarse en División I.
Para esa altura, sus mejores jugadores, en todas sus disciplinas, se habían transferido a equipos con mejores perspectivas. Un entrenador soñador, cabeza dura y soñador, fue la pieza clave para que este programa resurgiera. Mark Slessinger fue detrás de esos jugadores que nadie más quería y los convenció de que esta universidad podía ser su lugar en el mundo.
Los resultados no fueron demasiado prometedores y para el inicio de la temporada 2016/17, la última para Erik Thomas, la prensa estadounidense especializada en el básquetbol colegial, predijo que los Privateers terminarían novenos (entre 13 equipos) en la Conferencia Southland.
Como suele suceder, quedaría claro que algunas cosas no se pueden predecir y que generalmente son los soñadores los que logran cambiar la historia. Slessinger y este grupo de jugadores, liderados por el entrerriano Erik Thomas, terminaron la fase regular con un record de 13-5 en la conferencia y 19-11 en general. Lograron el primer título de temporada regular en 20 años para la Universidad New Orleans, y Thomas fue el primer privateer en ser elegido jugador del año en su conferencia desde Bo McCalebb en 2007.
A esta altura, estaba claro que los Privateers no iban a dejar de soñar. Vencieron 75-63 a Sam Houston en las semifinales del Torneo de Conferencia y enfrentaron a Texas A&M Corpus Christi en la final con el pasaje al Torneo NCAA en juego. Hubo suplementario y toda la tensión que uno se pueda imaginar, pero la historia de estos New Orleans Privateers no podía terminar de otra manera: ganaron 68-65, se consagraron campeones de conferencia y clasificaron al Torneo NCAA.
En la final todo fue cuesta arriba. Texas ganaba 33-26 al entretiempo y estiró la diferencia a 9 (37-28) a poco de comenzada la segunda mitad. Defensa, corazón y muchos deseos de ganar, pusieron a este grupo de jugadores (que se hicieron de abajo) arriba 46-42 con 9m23s por jugar.
Hasta aquí, Erik Thomas era el goleador y figura con un doble doble (14 puntos más 10 rebotes), pero los Privateers han alcanzado la madurez para no depender completamente de su figura. New Orleans encontró respuestas en varios de sus jugadores, con acciones positivas y grandes decisiones en momentos de mucha presión.
New Orleans podría haberlo definido en un par de oportunidades, pasó en el tiempo regular (que terminó empatado en 60) y en la prórroga. Los Privateers pudieron haber hecho una diferencia clave cuando el reloj se extinguía, pero su falta de efectividad desde la línea de libres le dio vida al rival y la tensión se extendió hasta los instantes finales. Hasta hubo revisión del video por parte de los oficiales con solo décimas restantes en el reloj ya del suplementario.
Finalmente fue victoria 68-65 con 14 puntos, 11 rebotes y 4 asistencias de Erik Thomas. Todo lo demás será un extra, lo que pase (o no pase) en el Torneo NCAA será un extra, pero la historia de estos New Orleans privateers no podía terminar de otra manera.
(Fuente: Prensa CABB)